Puedes prevenir tu propia agresión

Muchas de las personas que han padecido de violencia sexual tienden a agredirse a ellas mismas.

Non-Suicidal Self Injury (NSSI) Autolesión No Suicida o Autoagresión Corporal Es un tipo de conducta, cuyas características principales son: comportamiento repetitivo, compulsivo y episódico con fin de causarse lesión a sí mismo sin llegar a la muerte: cortaduras, puñetazos, arañazos, golpes contra objetos y paredes o también quemaduras.

 

Luego de vivir experiencias de violencia sexual que se callan por mucho tiempo las personas que lo viven pueden tienen esta práctica inadecuada, como consecuencia de no procesar su dolor.

 

Cortarse (cutting): Lastimarse a propósito haciéndose rasguños o cortes en el cuerpo con un objeto lo suficientemente afilado para rasgar la piel y hacerla sangrar, es llevada a cabo por personas de ambos sexos, se suelen empezar a cortar en la adolescencia y algunas siguen haciéndolo en la etapa adulta.

Las personas suelen hacerse cortes en las muñecas, los brazos, las piernas o el vientre. Cuando se curan, suelen dejar cicatrices o marcas. Las personas que se autolesionan suelen ocultar los cortes y las marcas que se infligen y a veces lo mantienen en secreto.

Se caracterizan por:

  • Baja autoestima, depresión o ansiedad.
  • Han padecido violencia (intrafamiliar, abuso físico, psicológico y/o sexual, acoso escolar, otros.)
  • Se sienten rechazados.
  • Deficiente relación con los padres.
  • Vivieron separación familiar.
  • Han sufrido tristeza por la muerte de algún ser querido.
  • Problemas de pareja.
  • Trastorno de alimentación (bulimia y anorexia).

 

Motivaciones:

 

  1. Obtener alivio para un terrible dolor emocional. Ya que no han encontrado la manera adecuada de hacerle frente, crean expresiones exteriores de dolor con las que de alguna manera sí pueden tratar. Algunas personas necesitan desesperadamente librarse de sentimientos negativos y expresar emociones fuertes: rabia, pena, rechazo, desesperación, vergüenza, frustración, alienación, intensa nostalgia o vacío. Son personas con baja autoestima, depresión o ansiedad y lo utilizan como alivio temporal.
  2. Sensación de control. Algunas personas han sufrido experiencias traumáticas, como abuso, violencia doméstica o catástrofes. Las conductas autolesivas pueden sentirse como una forma de “despertar” de la sensación de anestesia o imperturbabilidad consecuente a una experiencia traumática. O puede ser un modo de volver a infligirse el dolor experimentado en el pasado, expresando la rabia al respecto o intentando obtener control sobre él.
  3. Deseo de morir. Aunque los cortes no se hacen con la intención de acabar con su vida, el deseo de morir es uno de los motivadores principales para algunas personas. Las personas que se cortan no han desarrollado formas saludables de afrontar las cosas. O sus habilidades de afrontamiento sucumben ante unas emociones intensas.
  4. Fenómenos asociados: A veces, las personas que se autolesionan tienen otros problemas que contribuyen a su tensión emocional. En ocasiones (pero no siempre), cortarse es un fenómeno asociado a la depresión, el trastorno bipolar, los trastornos de la conducta alimentaria, el pensamiento obsesivo o el comportamiento compulsivo. También puede ser un signo de problemas con el alcohol o las drogas.
  5. Simpatizar con el grupo. Especialmente los jóvenes, solo quieren encajar y es una forma de parecer duros y rebeldes.

¿Cómo pueden las cortaduras en la piel causar bienestar emocional?

Los cortes en la piel funcionan como un calmante, al realizarlos se liberan endorfinas que son neuro-péptidos del cuerpo que minimizan el dolor proporcionando una sensación de bienestar. El cerebro libera endorfinas que ayudan a calmar y energizar al cuerpo. El dolor pasa de ser emocional a físico, para la persona que lo hace es satisfactorio, pero sólo por un tiempo pues el dolor físico desaparecerá un rato mientras que el dolor emocional se seguirá sintiendo al menos hasta que se de tratamiento terapéutico al conflicto que lo está generando.

 

Desde la bioneuroemocion (biodescodificación): Las personas que lo hacen sufren de ansiedad, que enmascara: Enojo: en contra de alguien al que no puede ni debe violentar, pues generalmente también se le ama. Este enojo se vuelca contra el “Yo” y se manifiesta por medio del daño autoprovocado. Culpa: Nace a raíz de amar y odiar a la misma persona (¿Cómo puedo detestar a mamá, cuando es tan buena conmigo?) Sensación de abandono o rechazo: Despierta ideaciones de minusvalía (No valgo tanto, la vida no vale la pena, si fui rechazado/abandonado no merezco amor)

Estas emociones y percepciones son silenciadas y por más que uno le pida al adolescente que deje de tener conductas autodestructivas, su ganancia secundaria o motivación inconscientes ganan sobre la razón. El acto de cortarse va dirigido hacia alguien, y ahí es donde se abre la posibilidad de sanar. En el fondo quien se corta está buscando vida y al dañarse encuentran satisfacción y placer en el dolor… al final del día vida es igual a amor.

Cada cortada es como una batalla vencida, es un autocastigo logrado, es un respirar a través de la herida, es un homenaje al amor, pero de forma tergiversada. Las autolesiones son un intento de llenar el vacío y pertenecer a algún lugar.

¿Qué puede ocurrirles a las personas que se cortan?

A pesar de que cortarse puede brindar cierto alivio temporal con respecto a sentimientos terribles, el alivio no es duradero. Los problemas que desencadenaron la conducta de cortarse siguen ahí: solo se ocultan. Hay incapacidad para resistirse a cancelar los pensamientos agresivos que aparecen de manera repetitiva y/o repentina.

Las personas no suelen tener la intención de lastimarse irreparablemente cuando se cortan. Y tampoco suelen querer seguir cortándose cuando empiezan a hacerlo. Pero ambas cosas pueden ocurrir. Es posible calcular mal la profundidad de un corte, haciéndolo tan profundo que requiera puntos, incluso hospitalización. Los cortes pueden infectarse si una persona utiliza instrumentos no estériles o sucios para cortarse: navajas, tijeras, alfileres o el borde de una lata.

Aunque algunas personas que se cortan también intentan suicidarse, eso obedece al sufrimiento que subyacen al deseo de autolesionarse, no al hecho de cortarse en sí, la persona busca sentirse mejor, no morir.

Cortarse puede dar lugar a un hábito. Y se puede convertir en una conducta compulsiva, lo que significa que, cuanto más se corta una persona, más necesidad siente de hacerlo. El cerebro empieza a asociar la falsa sensación de alivio de las emociones negativas al acto de cortarse, y ansía ese alivio la siguiente vez que se acrecienta la tensión. Por lo tanto, cortarse puede parecer casi como una adicción, donde el impulso de cortarse parece demasiado difícil de resistir.

¿Cómo empieza una persona a cortarse? Cortarse suele empezar por impulso. No es algo que la persona se plantee larga y tendidamente antes de hacerlo.

 

Algunos de los signos son:

  • Uso cotidiano (incluso en clima cálido) de camisas manga larga, pantalones, brazaletes o gran cantidad de pulseras para encubrir los cortes
  • Llevar regularmente o tener en la habitación objetos afilados
  • Heridas “inexplicables” o cicatrices de cortes, contusiones o quemaduras
  • Manchas de sangre en la ropa, toallas o en la ropa de cama
  • Necesidad de estar a solas por largos períodos de tiempo, especialmente en el dormitorio o cuarto de baño
  • Aislamiento e irritabilidad
  • Falta de deseo en participar en actividades que contemplen contacto físico, el uso constante de muñequeras o prendas que tapen ciertas zonas del cuerpo.

¿Dolor ajeno?: Para los padres, parejas, amigos, familiares, descubrir que a quien ama, está causándose una autoagresión puede hacerlos sentir tristes, enojados o culpables. Y, aunque puede ser tentador gritarles, llorar o incluso castigar, es importante recordar que éste realiza dicha acción debido a algún tipo de angustia emocional. Se recomienda:

 

En lugar de reaccionar emocionalmente los padres o familiares deben tomarse un tiempo, analizar sus pensamientos y así ofrecer ayuda real a quien lo necesita.

Fijarse sobre todo en zonas corporales como manos, muñecas, brazos de la mano no dominante, muslos y abdomen, porque las lesiones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluyendo zonas genitales.

Entender que la persona en ese momento no es capaz de discriminar estas emociones, ni de expresarlas, y se las vive como un malestar intolerable e intenso.

Hacerle saber al amigo o familiar lo mucho que te importa, que merece estar sano y ser feliz y que nadie tiene que afrontar sus problemas a solas.

Concebir que para muchos las marcas que se dejen serán heridas de guerra, casi como hacerse un tatuaje para que los otros puedan ver lo que le pasa y el que se corta, pueda hacer gala de esas marcas, demostrando a los demás lo que le pasa.

 

Conocer las razones que tienen ayudará a evitar juzgar, etiquetar o reprochar anticipadamente un comportamiento que, por extraño que parezca, es adictivo y muchas veces incontrolable. Solamente con la comprensión, paciencia y el apoyo adecuado se puede verdaderamente ayudar a que quien lo realiza detenga ese comportamiento de manera oportuna.

Ideas útiles:

Explicárselo a alguien. Las personas que han dejado de cortarse suelen decir que el primer paso es el más complicado: admitir que uno se corta o hablar con alguien sobre el tema. Pero también afirman que después de abrirse y hablar sobre ello, experimentaron una gran sensación de alivio. Si resulta demasiado difícil hablar directamente sobre el tema, se puede escribir en un papel.

 

Identificar el problema que desencadena la conducta de cortarse. Cortarse es una forma de reaccionar ante la tensión o el dolor emocionales. Es necesario averiguar qué sentimientos o situaciones provocan esa conducta. ¿El enfado? ¿La presión a ser perfecto? ¿Un problema relacional? ¿Una situación traumática o una pérdida dolorosa? ¿Las críticas destructivas o los malos tratos? Identificar los problemas y luego compartirlos con alguien.

 

Pedir ayuda.  Si la persona con quien se habla no ayuda a encontrar la solución se requiere habla con alguien más, no desfallecer en el intento.

 Ocuparse del problema. La mayoría de las personas que experimentan angustias o dolores emocionales profundos necesitan trabajar con un terapeuta o profesional de salud mental para elaborar sus sentimientos, sanar las heridas del pasado y aprender mejores maneras de afrontar las tensiones de la vida. El hecho de que una persona busque ayuda profesional para superar un problema no significa que sea débil ni que esté loca. Le ayudara a desarrollar la capacidad de mentalizar los conflictos, encontrar el modo de canalizar emociones sin descargarlas en forma agresiva sobre el cuerpo.

 Formas alternativas. Es vital encontrar otras maneras de conocerse, de atenderse, hacer ejercicio: yoga, natación, taichí, correr. Aprender a meditar. Practicar Mindfulness. Pintar, dibujar, expresar los sentimientos en un diario, componer un poema o una canción para decir lo que se siente, anotar en un papel el/los sentimientos negativos que se experimentan y luego romperlo, son actividades útiles que se pueden llevar a cabo para expresar sentimientos sin tener que recurrir a una acción dolorosa.

Psicóloga Marcela Brito Avellaneda

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.